Comunicado de prensa

Con las moléculas compuestas, buscan potencializar los efectos benéficos de los estrógenos en el tratamiento de enfermedades
Ensenada, Baja California, a 16 de enero de 2026. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó una patente al CICESE y la UNAM por la invención de un método de síntesis de dos moléculas, compuestas por estrógenos, las cuales tienen potencial para mejorar tratamientos de enfermedades metabólicas y neurodegenerativas.
Los estrógenos son el principal grupo de hormonas femeninas, equivalente a la testosterona en hombres, sin embargo, aunque en menor medida, también están presentes en los varones.
Los derivados de estrógenos han mostrado efectos antioxidantes y bioenergéticos en modelos in vitro, lo cual sugiere que se podrían aplicar para tratar diversos padecimientos, entre ellos enfermedades como la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico, el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson.

Con las moléculas compuestas, el equipo de investigación busca potencializar los efectos benéficos de los estrógenos en el tratamiento de estas enfermedades, lo que podría resultar en la reducción de dosis y, en consecuencia, minimizar los efectos adversos por su consumo.
Esta invención fue desarrollada por los doctores Carolina Álvarez Delgado, investigadora del Departamento de Innovación Biomédica del CICESE, así como Rafael Vázquez Duhalt y Kanchan Chauhan, investigadores del Departamento de Bionanotecnología del Centro de Nanociencias y Nanotecnología de la UNAM. También participaron Magdiel Orozco Valdivia, egresada del posgrado en Ciencias de la Vida del CICESE, y el doctor Geovanni Alberto Ruiz Romero, investigador posdoctoral del Departamento de Innovación Biomédica.
La doctora Carolina Álvarez compartió que una de las moléculas diseñadas se deriva de un estrógeno natural que se llama estradiol, responsable, junto con otras hormonas como la progesterona, de los ciclos menstruales y del desarrollo de los caracteres sexuales en las mujeres, además de tener efectos positivos sobre tejidos como el óseo, el cardiovascular y el cerebral.
La segunda molécula diseñada está basada en un estrógeno sintético llamado etinilestradiol, utilizado en terapias hormonales y en la producción de anticonceptivos.
A partir de esos dos estrógenos, el equipo de investigación obtuvo derivados mitodirigidos. Esto quiere decir que las moléculas sintetizadas están diseñadas para dirigirse —y acumularse— directamente a la mitocondria, la parte de la célula encargada, entre otras funciones esenciales, de suministrar la energía.
En el proceso de síntesis, las moléculas se conjugan con otra molécula de un compuesto llamado trifenilfosfonio. Esta molécula es la que hace que los derivados de estrógenos se acumulen en las mitocondrias.
“Es como una etiqueta que las jala y hace que se acumulen ahí. Entonces si tú ya tenías un efecto positivo de una molécula, por ejemplo del estradiol, si le pones algo que hace que se acumule pasan dos cosas: una, que vas a tener mayor efecto, y otra, que probablemente tengas que utilizar menos de esa molécula para tener un efecto potenciado. Eso significaría, ya llevándolo a la clínica, que vas a necesitar muy poquito, y eso se puede asociar a menos eventos adversos, es doblemente bueno”, explicó Carolina Álvarez.
Agregó que después de tener las moléculas estables fue necesario caracterizarlas por espectrometría de masas, una técnica de alta resolución que indica a los especialistas si están trabajando con las moléculas que desean. Para lograrlo, contaron con el apoyo de doctor Aldo Moreno Ulloa, investigador del Departamento de Innovación Biomédica del CICESE.
Después de ese proceso, hicieron las pruebas biológicas en un modelo de células sensibles a estrógenos que tiene un tipo de proteína que se llama receptor de estrógenos mitocondrial.
Estas pruebas demostraron que las moléculas no son tóxicas para las células y que se cuenta con un rango de seguridad amplio. Además, los datos sugieren que los estrógenos mitodirigidos tienen actividad antioxidante a través de un mecanismo distinto al que presentan los estrógenos naturales.
Estos experimentos requieren de más pruebas biológicas para elevar su nivel de maduración tecnológica y llevar estos compuestos estrogénicos a etapas clínicas. Actualmente, el grupo de trabajo del Laboratorio de Endocrinología Molecular, liderado por la doctora Álvarez, está trabajando en las pruebas biológicas para esclarecer el mecanismo de acción de estos estrógenos mitodirigidos.

