MEXICALI.- Desde el 2018 se viene construyendo un nuevo sistema políticos-electoral mexicano, con menos costo al erario, desaparecer privilegios y quitar reglas que son trampas para evitar la participación ciudadana, todos esos cambios es restarle fuerza a los Partidos Políticos o las cúpulas de estos para que la sociedad acceda al Poder.
La frase «el tiempo no perdona» es muy de nosotros, y se traduce que los años pasan inexorablemente, sin piedad ni segundas oportunidades, aunque el sistema político electoral mexicano sí ha tenido varios chances.
Una de esas oportunidades fue la derrota del PRI en 1988, no reconocida, pero traicionada por el PAN con su pacto con el caduco régimen.
Luego vino 1997 con la derrota del priismo en el Poder Legislativo, en este caso, el PAN y el PRD unieron fuerzas para no dejar que el entonces presidente Ernesto Zedillo, no se impusiera para controlar el poder legislativo, la justicia imperó y por primera vez en la historia el régimen caduco se hizo a un lado.
El 2000, la apertura de nuevo Siglo, fue de alguna manera pintoresco, y el PAN gana la presidencia de la república con un singular político que sigue siendo Vicente Fox, pero siguieron los arreglos con el PRI, dándole oxígeno para que siguiera haciendo de las suyas.
El PAN gobernó al país 2 sexenios, y el 2012 le vuelve entregar el poder al PRI, evitando que la oposición (PRD) conquistara la presidencia de la república, bajo una serie de miedos sembrados con la ayuda de medios de comunicación, una especie de pacto que se rompió por el terrible resultado en seguridad pública y desigualdad.
Pero como dice el dicho «Dios perdona, el tiempo no», el 2018 se rompe el sistema y gana Andrés Manuel López Obrador, un político a que le tuvieron harto miedo desde el poder económico y político que había venido gobernado México.
Morena ya gobierna el segundo sexenio y ha tratado de reconstruir un sistema político-electoral que hasta la fecha ha costado debate, FakeNews, dinero y marchas de esas élites para evitar que se suelten los amarres heredados.
El PRIAN sigue con oxígeno, evitando a toda costa, que se acaben los privilegios y la corrupción (aunque en Morena se muestran signos de esas descomposición).
El 2027 será una cita con la historia para que el viejo régimen acabe por completo en el cesto de la historia, y Morena (ojo con esto) haga una sacudida para que ese viejo régimen incrustado en el Partido en el Poder, pero cómo será: la no reelección de actuales diputados locales, regidores, alcaldes y legisladores federales.
Morena tiene en sus Estatutos que no habrá reelección ni se permitirá el nepotismo de sus militantes, además de pasar por un filtro ante la FGR a cada uno de sus aspirantes a cargos de elección popular, cosa que no hará el PRI, PAN ni Movimiento Ciudadanos, ellos seguirán con los mismos de siempre y con las mismas prácticas.
El 2027 para Morena es un relevo generacional o rescate de los principios que nacieron con este movimiento, se logrará -a modo de pregunta-, todo parece indica que sí.

