Comunicado de prensa
EL PLAN B NO PROTEGE LAS ELECCIONES; DEJA EN DUDA QUIÉN LAS CONTROLA: EVA MARÍA VÁSQUEZ HERNÁNDEZ
CDMX, miércoles 8 de abril de 2026.– Como una reforma incompleta, regresiva y ajena a los verdaderos problemas que enfrenta la democracia en México, calificó la diputada federal por Baja California, Eva María Vásquez Hernández, el denominado “Plan B” de reforma electoral, aprobado hoy en el Pleno de la Cámara de Diputados.
Con 377 votos a favor y 102 en contra, la reforma fue avalada con el respaldo de legisladores de Morena, PT, PVEM y Movimiento Ciudadano.
La legisladora señaló que, aunque el oficialismo ha intentado justificar esta propuesta bajo el argumento de austeridad, en realidad se limita a recortar estructuras y modificar aspectos administrativos, sin atender el tema más grave: la intervención del crimen organizado en los procesos electorales.
“Estamos frente a una reforma que no fortalece la democracia. No hay medidas para blindar las elecciones, ni para proteger a las y los candidatos, ni para garantizar que el voto sea libre. Es un ajuste administrativo con riesgos políticos”, afirmó.
Vásquez Hernández advirtió que el dictamen, aprobado previamente en comisiones el pasado 7 de abril, avanzó sin consenso, excluyendo propuestas de la oposición y sin una revisión técnica profunda, lo que evidencia la imposición de una mayoría mecánica en un tema que debería construirse con responsabilidad y apertura.
Asimismo, destacó que la reforma evade temas fundamentales como el financiamiento ilícito, el uso político de recursos públicos y el control territorial que ejerce el crimen organizado en diversas regiones del país, factores que han marcado las elecciones más violentas en la historia reciente de México.
También alertó sobre los riesgos de centralización, al invadir competencias locales, debilitar la autonomía municipal y concentrar decisiones en el gobierno federal.
Finalmente, reiteró que el Grupo Parlamentario del PAN votó en contra de esta reforma y continuará impulsando una agenda que sí atienda los problemas de fondo, como la nulidad de elecciones con intervención del crimen organizado, el combate real al financiamiento ilícito, la protección efectiva a candidaturas y el fortalecimiento institucional.
“Sin seguridad electoral no hay democracia posible. Hoy el riesgo no es cuánto cuesta una elección, sino quién la controla”, concluyó.

