TIJUANA.-Este 17 de febrero se celebra el Año Nuevo Chino, también conocido como la Fiesta de la Primavera, la festividad más importante del calendario tradicional en China. En Tijuana, la comunidad china conmemora la fecha con reuniones familiares, cenas abundantes y una tradición milenaria que sigue viva a miles de kilómetros de su país de origen.
Al Chu, quien es enlace de la ciudad de Changchun en Tijuana y comisionado de la comunidad china ante la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Tijuana (CANACO), compartió el significado profundo de esta celebración.
Para él, el Año Nuevo es un momento de unión familiar. “Generalmente se junta toda la familia, celebramos y hacemos una cena grande con todos los miembros. Siempre comemos comida muy buena, sabrosa; es una gran fiesta de comidas. Es una de las más grandes fiestas de China de todo el año. Todo el año, una vez más grande fiesta es el Año Nuevo, el Año de Primavera. Celebramos muy grande”.
Una de las tradiciones más esperadas es la entrega de sobres rojos, conocidos como hongbao, que contienen dinero y simbolizan buenos deseos y prosperidad. “Regalamos sobres rojos a los niños, niñas, primos y primas. La gente chiquita siempre gusta porque va y hace una reverencia a los más viejos, y siempre gana dinero para Año Nuevo. Es una costumbre muy, muy antigua. Yo desde chiquito ya lo hacía y ahora, aunque tengo 75 años, todavía doy sobres a mis hijos porque es una costumbre del Año Nuevo Chino”, relató.
En Tijuana, muchos integrantes de la comunidad viajan a China para reunirse con sus seres queridos; otros, cuando la mayor parte de su familia ya se encuentra en México, deciden quedarse y celebrar aquí, manteniendo vivas las tradiciones.
Este 2026 corresponde al Año del Caballo dentro del zodiaco chino, un ciclo que Al Chu describe como especialmente significativo. “En la cultura china, el caballo representa energía, movimiento y libertad. Es un símbolo profundamente asociado con la vitalidad, la inteligencia y la capacidad de avanzar incluso en tiempos de incertidumbre. Cuando llega un Año del Caballo sentimos como si la vida nos invita a acelerar, a confiar en nuestros instintos y a atrevernos a tomar decisiones que antes daban miedo”.
Al Chu subrayó que el caballo no corre sin rumbo. “En chino se dice que el caballo no corre por correr, se hace un destino. Es un animal noble, trabajador y valiente. En la tradición china se dice que nacer bajo este signo tiene un espíritu indomable. Son personas apasionadas, creativas y sociables, con una enorme capacidad para inspirar a los demás”.
Sin embargo, también advierte sobre el equilibrio. “Mucha energía sin dirección puede convertirse en impulsividad. Así, el Año del Caballo nos invita a canalizar nuestras fuerzas con sabiduría”.
Fotos: Selene Reynoso / Border Zoom

