MEXICALI.– La gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda se encuentra en el ojo del huracán tras acumular frentes críticos que van desde crisis de seguridad hasta el escándalo por el supuesto retiro de su visa estadounidense.
La presión opositora llegó al límite cuando la dirigencia del PAN Baja California, encabezada por Lizbeth Mata, y la presidenta del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), Vania Pérez Morales, exigieron formalmente que la mandataria solicite licencia y se separe temporalmente de su cargo para encarar las investigaciones en curso.
Sin embargo, el blindaje de la llamada «Cuarta Transformación» en el estado ya tiene un operario mayor: Fernando Castro Trenti, mejor conocido en el submundo de la política bajacaliforniana como «El Diablo».

