MEXICALI.-En un México que avanza hacia la consolidación de la Cuarta Transformación, la oposición representada por el PRIAN –esa alianza oportunista entre el PRI y el PAN– parece atrapada en un bucle de nostalgia y resentimiento.
Junto a ellos, un coro de medios y periodistas que ahora gritan críticas feroces contra el gobierno de Claudia Sheinbaum, pero que guardaron un silencio cómplice durante las administraciones de sus aliados. ¿No sería hora de una tregua? Propongo un retiro espiritual en la sierra oaxaqueña, ese paisaje místico de pinos y niebla, para que redefinan su futuro y, de paso, expíe pecados pasados.
Imaginemos a Xóchitl Gálvez, Marko Cortés y Alejandro Moreno –»Alito»– sentados en círculo alrededor de una fogata, reflexionando sobre por qué su coalición se desmoronó en las elecciones de 2024. El PRI, antaño el dinosaurio invencible, reducido a un fósil; el PAN, de ideales conservadores, convertido en eco de intereses empresariales.
En ese aislamiento, podrían admitir que su «oposición» ha sido más reactiva que propositiva: bloqueos en el Congreso, campañas de desinformación y alianzas con el viejo régimen que saquearon al país. ¿Dónde estaban cuando Peña Nieto firmaba pactos energéticos o Calderón desataba una guerra fallida contra el narco?Y los medios, ¡ay, los medios! Figuras como Ciro Gómez Leyva o Joaquín López-Dóriga, que hoy destilan veneno contra la 4T, pero callaron ante la corrupción rampante del PRIAN.
En Fox, ignoraron el toallagate; en Calderón, minimizaron los miles de muertos; en Peña, taparon la Casa Blanca. Ahora, financiados por los mismos oligarcas, amplifican fake news sobre programas sociales o la reforma judicial. En la sierra, podrían meditar sobre ética periodística: ¿crítica selectiva o periodismo genuino?Este retiro no es burla, sino necesidad.
México necesita una oposición fuerte, no una que se aferre al pasado.
Redefinan su visión: prioricen la equidad, combatan la desigualdad real, no solo la retórica. Salgan renovados, con propuestas viables, no con rencor. De lo contrario, seguirán en el desierto político, mientras el país avanza sin ellos.
La sierra oaxaqueña espera; la redención, también.

