La soberbia de la victoria anticipada tiene a Morena en Baja California al borde de un abismo que ellos mismos cavaron
MEXICALI.-Bajo el espejismo de que las siglas del partido garantizan el triunfo absoluto, los aspirantes a las coordinaciones locales se han lanzado a una guerra fratricida, un choque sin control donde las trampas internas y los golpes bajos son la estrategia del día.
Los 11 aspirantes inscritos en orden alfabético son: Alfredo Álvarez Cárdenas, Armando Ayala Robles, Evangelina Moreno Guerra, Fernando Castro Trenti, Felipe Soltero Rodríguez, Ismael Burgueño Ruiz, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, Joel Anselmo Jiménez Vega, Jorge Ramos Hernández, Julieta Ramírez Padilla y Montserrat Caballero Ramírez.
En estos 11 aspirantes, no hay una narrativa ganadora, sino a la defensiva y el enemigo ya no está afuera; está comiendo en la misma mesa.
Esta ceguera del triunfo ha desatado pasiones tan destructivas que la propia gobernadora, Marina del Pilar Avila Olmeda, tuvo que intervenir públicamente. Su mensaje fue directo y con un tono de urgencia evidente: frenar de inmediato la guerra sucia en redes sociales.
Ya este martes se conoceerá a quien coordine la defensa de la Tranformación y la Defensa de la Soberanía, y tienen que poner una estrategia coorecta que logre unir a los grupos entorno a las aspirantes electorales, con una nueva política de comunicación política.
No pasa un solo día sin que los equipos de campaña utilicen laboratorios digitales, granjas de bots y páginas apócrifas para despedazar la reputación de sus propios compañeros de partido.
La simulación de unidad se derrumbó por completo. ¿Por qué es evidente que el fuego es amigo? Los hechos hablan por sí solos y los pasillos de la política bajacaliforniana no mienten.
El primer ejemplo lo protagoniza el dirigente con licencia, Ismael Burgueño, a quien desde diversos flancos acusan directamente de operar una feroz campaña de desprestigio en plataformas digitales contra sus rivales más visibles.
El segundo ejemplo es la contraparte de esta moneda ensangrentada: la senadora con licencia, Julieta Ramírez, quien ha salido abiertamente a denunciar que es víctima de un linchamiento mediático orquestado. Se atacan de frente, se victimizan de perfil y, en el proceso, desgastan una marca que creían indestructible.
Este canibalismo político ignora una regla básica de la democracia: ningún triunfo es eterno. En su total soberbia, los aspirantes morenistas olvidan que la ciudadanía observa el espectáculo de ambición desmedida.
De continuar por este camino lleno de trampas, Morena podría recibir una dolorosa sorpresa en las urnas. La soberbia suele ser el preludio de las grandes caídas, y en Baja California, el partido en el poder está construyendo su propio tropiezo.

